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Cumbre G7: Aranceles, Guerras y México en el Centro de la Agenda Geopolítica

La 51ª Cumbre del G7, celebrada del 15 al 17 de junio de 2025 en Kananaskis, Alberta, Canadá, bajo la presidencia del primer ministro Mark Carney, se desarrolló en un contexto geopolítico y económico altamente tensionado. Este foro, que reúne a las siete democracias más industrializadas (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido), junto con la Unión Europea, es crucial para coordinar políticas económicas y abordar desafíos globales. En 2025, la cumbre adquirió especial relevancia por la convergencia de crisis comerciales, conflictos bélicos y la reconfiguración de alianzas internacionales, marcadas por el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.


Importancia de la Cumbre del G7
El G7 es un espacio clave para alinear estrategias entre las principales economías occidentales, representando cerca del 40% del PIB global. Su importancia radica en su capacidad para emitir señales de unidad frente a crisis, influir en mercados internacionales y establecer sanciones o políticas coordinadas. En 2025, la cumbre buscó evitar una fractura interna ante las políticas proteccionistas de Trump y mantener un frente común frente a conflictos como la guerra en Ucrania, la escalada entre Israel e Irán, y las tensiones con Rusia y China. Además, la presencia de líderes invitados de países como México, Brasil, Ucrania, India y Corea del Sur amplió el debate, reflejando la necesidad de integrar perspectivas de economías emergentes en un mundo polarizado.


Esquema de la Cumbre y Temas Principales
El formato de la cumbre rompió con la tradición de emitir un comunicado conjunto final, optando por declaraciones temáticas parciales para minimizar desacuerdos públicos, especialmente con Estados Unidos. Este enfoque pragmático buscó compromisos concretos en áreas clave:


Aranceles y Comercio Global:
Las políticas arancelarias de Trump, que incluyen gravámenes del 10-25% al acero, aluminio y autos de aliados como Canadá, México y Japón, dominaron la agenda. Estas medidas, justificadas por Trump como necesarias para equilibrar el comercio, han generado temores de una desaceleración económica global, con el Banco Mundial proyectando un crecimiento mundial de solo 2.3% en 2025.


México, representado por la presidenta Claudia Sheinbaum, priorizó negociar con Trump para mitigar aranceles al acero y aluminio bajo el T-MEC, proteger las remesas migrantes y rechazar redadas migratorias. La reunión bilateral México-EE.UU. fue un termómetro de la relación bilateral, con Sheinbaum defendiendo los intereses mexicanos sin ceder a presiones.


Los líderes europeos, como Ursula von der Leyen, instaron a Trump a evitar el proteccionismo, mientras Canadá y la UE amenazaron con represalias arancelarias, evidenciando una “guerra comercial” que pone a prueba la cohesión del G7.


Guerra Ucrania-Rusia:
La invasión rusa, iniciada en 2022, sigue siendo un tema central. El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, invitado a la cumbre, buscó convencer a Trump de endurecer sanciones contra Rusia y garantizar ayuda militar, incluyendo defensas antiaéreas Patriot. Sin embargo, Trump canceló recientemente el envío de 20,000 misiles anti-drones, generando incertidumbre sobre el compromiso estadounidense.


El G7 discutió un 18º paquete de sanciones de la UE contra Rusia y la posibilidad de usar activos rusos congelados para financiar la reconstrucción de Ucrania, aunque persisten divisiones sobre la estrategia de presión versus negociación con Moscú.


Conflicto Israel-Irán:
La escalada entre Israel e Irán, con ataques mutuos desde octubre de 2024, marcó la cumbre como una emergencia geopolítica. El G7 emitió una declaración conjunta pidiendo la desescalada, mientras el canciller alemán Friedrich Merz enfatizó evitar que Irán obtenga armas nucleares y garantizar el derecho de Israel a defenderse.
Trump, quien vetó un plan israelí para atacar al líder supremo iraní, expresó que ambas partes “deben pelearse” pero dejó abierta la puerta a un acuerdo, generando ambigüedad en la postura estadounidense.


Otros Temas:
Seguridad energética, inteligencia artificial, cadenas de suministro de minerales críticos y cambio climático fueron abordados, aunque con menor prioridad debido a las crisis inmediatas. Brasil, representado por Lula da Silva, destacó la importancia del multilateralismo y el libre comercio.


Desafíos y Perspectivas
La cumbre enfrentó el reto de mantener la unidad del G7 frente a la postura unilateral de Trump, cuya retórica proteccionista y ambivalencia hacia Ucrania contrastan con el multilateralismo defendido por Canadá y la UE. La ausencia de un comunicado conjunto refleja las profundas divisiones, pero las declaraciones temáticas permitieron avances parciales. Para México, la cumbre fue una oportunidad para posicionarse como actor relevante en la región, aunque los resultados dependerán de negociaciones posteriores con EE.UU.


En un mundo volátil, el G7 2025 evidenció que la estabilidad global requiere no solo coordinación entre las democracias ricas, sino también puentes con economías emergentes. Sin embargo, las tensiones comerciales y los conflictos armados sugieren que las fracturas internas y externas del grupo persistirán, poniendo a prueba su relevancia en la próxima cumbre de la OTAN y más allá.

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