La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró durante su conferencia matutina de este lunes que, por ahora, el conflicto en Medio Oriente, particularmente entre Irán e Israel, no representa un riesgo significativo para el abasto ni los precios de los combustibles en México. La mandataria destacó los avances en la autosuficiencia energética del país, impulsada por la operación de la refinería Dos Bocas, la adquisición de Deer Park en Texas y la modernización de las seis refinerías existentes, como factores que mitigan el impacto de las tensiones geopolíticas. Sin embargo, expertos y analistas advierten que un aumento en los precios de los combustibles sigue siendo viable si el conflicto escala, y el mecanismo de subsidios del gobierno podría enfrentar limitaciones. A continuación, se analiza la viabilidad de un aumento en los precios y los posibles escenarios.
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Contexto del conflicto y la postura de Sheinbaum
El conflicto en Medio Oriente, intensificado por recientes ataques entre Israel, Irán y la intervención de Estados Unidos, ha generado temores sobre un posible cierre del Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Este escenario podría disparar los precios del crudo, afectando a países dependientes de importaciones de combustibles. Sheinbaum señaló que el incremento en el precio del petróleo ha sido mínimo en los últimos días, con el West Texas Intermediate (WTI) subiendo un 20% en junio hasta los 77.5 dólares por barril y el Brent alcanzando 79.04 dólares. La presidenta subrayó que México refina casi todo el petróleo que produce, reduciendo su dependencia de importaciones de gasolina a menos del 40%, frente al 70% de administraciones anteriores.
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Para evitar alzas abruptas en los precios de los combustibles, Sheinbaum destacó el mecanismo fiscal del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que actúa como un subsidio para amortiguar el impacto de las fluctuaciones internacionales del crudo. Este mecanismo, implementado desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, permite reducir el IEPS cuando los precios internacionales suben, manteniendo los costos al consumidor estables. Además, un acuerdo voluntario con gasolineros, firmado en febrero de 2025, establece un precio máximo de 24 pesos por litro para la gasolina magna, aunque datos de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) indican que solo el 68.8% de las estaciones cumplían con este tope a mediados de marzo.
Viabilidad de un aumento en los precios de los combustibles
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A pesar de las garantías de Sheinbaum, analistas consideran que un aumento en los precios de los combustibles es viable bajo ciertos escenarios:
Escalada del conflicto y cierre del Estrecho de Ormuz: Si el conflicto en Medio Oriente se intensifica y el Estrecho de Ormuz se cierra, el precio del crudo podría superar los 90 dólares por barril, según estimaciones de Goldman Sachs, o incluso alcanzar los 120 dólares, como advierte Ramanan Krishnamoorti, experto en ingeniería petrolera. México, que aún importa entre 400,000 y 503,000 barriles diarios de gasolina, enfrentaría presiones significativas en los costos de importación, lo que podría reflejarse en los precios al consumidor si el subsidio del IEPS resulta insuficiente.
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Limitaciones fiscales del subsidio al IEPS: Arturo Carranza, especialista en energía, señaló que el gobierno tiene un margen limitado para mantener los subsidios al IEPS por períodos prolongados, especialmente si los precios internacionales del crudo se mantienen altos. En 2022, durante el conflicto en Ucrania, el gobierno destinó más de 400,000 millones de pesos a subsidios para combustibles, lo que afectó las finanzas públicas. Con el IEPS programado para aumentar un 4.5% en 2025, el espacio fiscal para absorber alzas internacionales podría ser aún más restringido.
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Dependencia parcial de importaciones: Aunque México ha reducido su dependencia de combustibles importados, la importación de gasolina sigue siendo significativa. Juan Gerardo Oyervides Rodríguez, empresario gasolinero, advirtió que un alza en los precios internacionales impactaría directamente los costos en México debido a esta dependencia. Además, la volatilidad del tipo de cambio frente al dólar, un factor clave en los precios de los combustibles, podría agravar la situación.
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Presión inflacionaria: Un aumento en los precios de la gasolina y el diésel, especialmente este último, utilizado por el transporte de mercancías, podría traducirse en mayor inflación. José Ignacio Martínez Cortés, de la UNAM, destacó que un encarecimiento de los combustibles fósiles afectaría las cadenas de suministro, incrementando los costos de bienes y servicios.
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Escenarios posibles
Escenario optimista: Si el conflicto en Medio Oriente no escala y el Estrecho de Ormuz permanece abierto, los precios del crudo podrían estabilizarse o incluso disminuir, como sugiere Jamie Cox de Harris Financial Group, si se alcanza un acuerdo de paz. En este caso, el mecanismo del IEPS y el acuerdo con gasolineros serían suficientes para mantener los precios de los combustibles entre 23.50 y 24 pesos por litro, como afirmó Sheinbaum. La autosuficiencia energética de México, con Dos Bocas operando casi al 100% y Deer Park contribuyendo a la producción, reduciría el impacto de las fluctuaciones internacionales.
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Escenario moderado: Si los precios del crudo suben moderadamente (hasta 80-90 dólares por barril), el gobierno podría absorber el impacto a través del IEPS, pero esto implicaría un costo fiscal significativo. El acuerdo con gasolineros podría perder efectividad si más estaciones optan por no respetar el tope de 24 pesos, como ocurrió en marzo de 2025, cuando el precio promedio de la gasolina magna alcanzó los 24.236 pesos por litro. Los consumidores podrían enfrentar alzas graduales, aunque limitadas por los subsidios.
Escenario pesimista: En caso de un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz o una disrupción significativa en la infraestructura petrolera iraní, el crudo podría superar los 100 dólares por barril. Esto pondría a prueba la capacidad del gobierno para mantener los subsidios al IEPS, especialmente si las finanzas de Petróleos Mexicanos (Pemex), que enfrenta deudas de más de 404,000 millones de pesos, se ven afectadas. Los precios de la gasolina podrían superar los 24 pesos por litro, y el diésel, clave para el transporte, podría desencadenar una inflación generalizada, afectando la economía familiar.
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Desafíos adicionales
Cumplimiento del acuerdo con gasolineros: La naturaleza voluntaria del tope de 24 pesos ha sido criticada por expertos, quienes señalan que no aborda diferencias logísticas entre regiones. En estados como Quintana Roo, donde los costos de transporte son mayores, las gasolineras podrían optar por no cumplir el acuerdo, lo que podría fomentar el mercado negro de combustibles o el cierre de estaciones.
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Deudas de Pemex: La Asociación Mexicana de Empresas de Servicios Petroleros (Amespac) alertó sobre el riesgo de un colapso operativo en el sector energético debido a las deudas de Pemex, que superan los 404,000 millones de pesos. Aunque Sheinbaum descartó un paro de proveedores, la reducción del 66% en el presupuesto de exploración y extracción de Pemex podría limitar la capacidad de la empresa para sostener la producción nacional, aumentando la vulnerabilidad ante alzas internacionales.
Política exterior y geopolítica: Sheinbaum reiteró la postura de México de no intervención y solución pacífica de conflictos, pero la escalada bélica podría complicar las relaciones comerciales con aliados clave, como Estados Unidos, principal proveedor de gasolina importada. La incertidumbre geopolítica también podría incentivar compras preventivas de crudo, elevando aún más los precios.
Finalmente
Aunque Claudia Sheinbaum descarta un aumento inmediato en los precios de los combustibles debido al conflicto en Medio Oriente, la viabilidad de un incremento depende de la intensidad del conflicto, la capacidad fiscal del gobierno para mantener los subsidios al IEPS y el cumplimiento del acuerdo con gasolineros. Los avances en la autosuficiencia energética han reducido la vulnerabilidad de México, pero la dependencia parcial de importaciones y las limitaciones financieras de Pemex representan riesgos significativos. En el corto plazo, el mecanismo del IEPS y la producción nacional podrían mantener los precios estables, pero una escalada prolongada del conflicto o un cierre del Estrecho de Ormuz podrían forzar alzas inevitables, con impactos en la inflación y la economía familiar. El gobierno deberá monitorear de cerca la evolución del mercado energético global y reforzar la sostenibilidad financiera de Pemex para garantizar la estabilidad prometida.


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