Diversos estudios han abordado la creencia en noticias falsas (fake news) y su impacto en el comportamiento social, tanto a nivel global como en México. Resumen de los hallazgos relevantes, con énfasis en el contexto mexicano y estudios similares en otras regiones.
Creencia generalizada en fake news
No existe evidencia concluyente de un estudio que demuestre que un grupo significativo de personas crea todas las noticias falsas de manera indiscriminada. Sin embargo, investigaciones han identificado que la propensión a creer en fake news está influenciada por factores como los sesgos cognitivos, el consumo de medios, el nivel educativo y la exposición a redes sociales. Por ejemplo, un estudio señala que los sesgos de confirmación llevan a las personas a aceptar información que refuerza sus creencias previas, lo que puede amplificar la aceptación de noticias falsas.
-Este fenómeno se ve reforzado en entornos digitales, donde las redes sociales crean “burbujas de filtro” que priorizan contenido afín a las creencias del usuario.
Estudios en México
En México, se han realizado estudios específicos que analizan la creencia en fake news, particularmente durante la pandemia de COVID-19. Uno de los más relevantes es el publicado en Universitas (2021), que encuestó a 1,211 personas en México y encontró que la creencia en noticias falsas sobre COVID-19 está asociada con un menor cumplimiento de medidas preventivas, como el uso de cubrebocas o el distanciamiento social. Este estudio destaca que el uso de redes sociales incrementa la probabilidad de creer en fake news, pero, sorprendentemente, el consumo de medios tradicionales también mostró una correlación positiva con esta creencia, lo que sugiere que la desinformación no se limita a plataformas digitales.
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Otro estudio en Nuevo León (2021) con 743 participantes encontró que la edad (asociación positiva) y el nivel educativo (asociación negativa) influyen en la proclividad a creer en fake news sobre COVID-19. Además, se observó que el consumo frecuente de noticias en YouTube, más que en otras redes sociales, está vinculado a una mayor creencia en información falsa, lo que resalta la necesidad de estrategias específicas para combatir la desinformación en esta plataforma.
En el ámbito electoral, un análisis sobre las elecciones presidenciales de 2018 en México señala que las fake news, como las difundidas a través de portales como PejeLeaks, formaron parte de campañas de desinformación dirigidas contra candidatos específicos, afectando la percepción pública. Además, un reporte de Statista (2022) indica que el 43% de los mexicanos encuestados se enfrentan a noticias falsas o engañosas casi a diario, lo que posiciona a México como uno de los países con alta exposición a la desinformación en América Latina, solo por detrás de Brasil y Ecuador.
Contexto en otros países
En contextos similares, como en América Latina, estudios han identificado patrones comparables. Por ejemplo, en Brasil, el 60% de los encuestados reportaron exposición frecuente a fake news, mientras que en Colombia y Chile las cifras son del 53% y 52%, respectivamente. En Canadá, un estudio de Bridgman et al. (2020) encontró que el consumo de redes sociales está relacionado con una mayor creencia en desinformación sobre COVID-19, mientras que los medios tradicionales tienden a reducir percepciones erróneas. Sin embargo, a diferencia de México, en otros países como España, la investigación sobre fake news y posverdad es más abundante, representando el 80.43% de los estudios en revistas de comunicación de alto impacto en Iberoamérica.
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Iniciativas contra la desinformación
En México, proyectos como Verificado 2018 han buscado contrarrestar las fake news mediante la verificación de información electoral. Sin embargo, su recepción ha sido mixta, ya que la desconfianza en los medios y las preferencias políticas de los usuarios influyen en la percepción de estas iniciativas como objetivas o sesgadas. A nivel global, plataformas como TinEye e InVid ayudan a verificar imágenes y videos para detectar manipulaciones, mientras que la educación mediática se señala como una herramienta clave para reducir la creencia en fake news.
Al final de cuentas
Aunque no hay estudios que indiquen que las personas crean todas las fake news de forma generalizada, sí existen pruebas de que factores como el consumo de redes sociales, la edad, el nivel educativo y los sesgos cognitivos influyen en la aceptación de desinformación. En México, investigaciones como las de Universitas (2021) y el estudio en Nuevo León destacan la relación entre la creencia en fake news y comportamientos durante la pandemia, así como la alta exposición a noticias falsas (43% de los encuestados).
-En otros países de América Latina, como Brasil y Colombia, se observan tendencias similares, aunque con matices regionales. La educación mediática y las iniciativas de verificación son esenciales para mitigar este problema, pero la desconfianza en los medios y la polarización representan desafíos significativos.


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