Esta medida forma parte del Paquete Económico 2026 presentado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum.
El objetivo principal es desincentivar el consumo de bebidas azucaradas para combatir la obesidad y diabetes, que afectan al 76.2% de la población adulta en México, según datos de la SHCP.
.¿Qué es el ‘Impuesto Saludable’ y por qué se implementa?
El ‘impuesto saludable’ es un incremento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a productos que afectan la salud pública. No es un impuesto nuevo, pero sí un ajuste significativo para 2026. La SHCP lo justifica como una medida extrafiscal: no solo busca recaudar (se estima 41 mil millones de pesos), sino reducir el consumo de bebidas azucaradas, que contribuyen a enfermedades como diabetes, hipertensión y obesidad.
Los fondos recaudados irán a un fondo específico para prevención y atención médica de estas patologías.
Productos afectados: Principalmente refrescos y bebidas azucaradas (incluyendo jugos con azúcares no calóricos). También se extiende a cigarros (aumento de tasa ad valorem de 160% a 200%), videojuegos violentos (8% adicional) y apuestas en línea (de 30% a 50%).
Entrada en vigor: A partir del 1 de enero de 2026, tras su aprobación en el Congreso (Morena y aliados lo apoyan, pese a presiones de la industria).
Contexto histórico: México ya grava refrescos desde 2014 con un IEPS de alrededor de 1.64 pesos por litro (ajustado anualmente por inflación, como el 4.5% en 2025). Este nuevo aumento es del 87.3%, elevándolo a 3.0818 pesos por litro.
Es una política probada en 119 países, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que reduce el consumo en un promedio del 15% sin impacto negativo en empleo.
La presidenta Sheinbaum enfatizó en su conferencia del 11 de septiembre que “ojalá no recaudemos mucho, porque significa menos consumo”, y lo vinculó a estrategias como la eliminación de comida chatarra en escuelas.
¿Cuánto subirán los precios de los refrescos?
El gobierno calcula aumentos moderados, pero empresarios advierten que podrían ser mayores (hasta 15%) dependiendo de cómo las empresas trasladen el costo. Aquí una tabla con estimaciones para presentaciones comunes, basadas en precios promedio actuales (alrededor de 20-25 pesos por unidad) y el nuevo IEPS:
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Presentación
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IEPS Actual (2025)
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Nuevo IEPS (2026)
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Aumento Estimado por Litro
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Aumento por Unidad (Gobierno)
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Aumento por Unidad (Empresarios)
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|---|---|---|---|---|---|
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Lata de 355 ml
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1.6451 pesos/litro
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3.0818 pesos/litro
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+1.4367 pesos/litro
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+0.50 pesos (a ~12-13 pesos total)
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+1-1.50 pesos (hasta 15%)
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Botella de 600 ml
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1.6451 pesos/litro
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3.0818 pesos/litro
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+1.4367 pesos/litro
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+1 peso (a ~25 pesos total)
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+2-3 pesos (hasta 28-30 pesos)
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Botella de 1 litro
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1.6451 pesos/litro
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3.0818 pesos/litro
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+1.4367 pesos/litro
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+1.50-2 pesos (a ~35-40 pesos)
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+3-4.50 pesos (hasta 45 pesos)
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Cálculo gubernamental: Para un refresco diario de 600 ml, el gasto mensual sube de 750 a 780 pesos (solo 30 pesos más), pero Sheinbaum insta a reducir el consumo para ahorrar y mejorar la salud.
Advertencia de empresarios: La Asociación Mexicana de Bebidas (MexBeb) calcula que el traslado completo podría elevar precios hasta 3 pesos por unidad en botellas medianas, afectando el 30% de ventas en tienditas. Esto se debe a que el IEPS se suma a costos logísticos e inflación.
México consume en promedio 166 litros de refrescos por persona al año (el más alto en Chiapas), y niños/adolescentes toman hasta 1 litro diario, lo que agrava el impacto en hogares de bajos ingresos.
Impacto en la economía, empleo y pequeños negocios
Efectos positivos según el gobierno y expertos: Reduce consumo en 15% (evidencia de meta-análisis de 2022), genera ingresos fiscales sin afectar empleo (estudios del INSP muestran estabilidad en tasas de desempleo post-2014). Beneficia la salud planetaria al reducir producción (1 litro de refresco desperdicia 168-309 litros de agua). No hay sustitución por otras bebidas azucaradas, y el impuesto actual ya bajó el consumo per cápita pese al crecimiento poblacional.
Advertencias de especialistas y empresarios:
- Afectará a 400 mil tienditas y pequeños comercios, donde refrescos representan 30% de ingresos; miles podrían cerrar.
- Riesgo de 150 mil empleos perdidos en la cadena productiva (fabricantes, distribuidores).
- Golpe al poder adquisitivo de hogares pobres (18.7% de opiniones en redes lo ven como “impuesto oculto recaudatorio”).
- La ONU y agencias rechazan estos impuestos por falta de evidencia en cambio de hábitos; el consumo per cápita de refrescos es estable desde hace 30 años, pero obesidad ha crecido por otros factores.
- El IMCP lo ve como carga fiscal que no inhibe consumo, sino que aumenta costos en salud (gobierno gasta en tratamientos de diabetes/obesidad).
En Chiapas, el estado más afectado por consumo alto, el impacto económico será mayor en comunidades rurales.
Reacciones y controversia Apoyo (41-60% en encuestas): Usuarios en redes y expertos en salud pública (como la OPS) lo respaldan como medida integral contra obesidad (8 de cada 10 adultos afectados). Ricardo Monreal (Morena) defiende su aprobación pese a “cabilderos” de la industria.
Oposición (60% en redes): El 60% lo rechaza por impacto en bolsillo, según El Economista. MexBeb lo califica de “excesivo e ineficaz”; no hay correlación directa con obesidad (INEGI). Críticas por ser recaudatorio disfrazado, especialmente con gastos gubernamentales en “obras faraónicas”.
Opinión equilibrada: Estudios independientes (como de la ESPM) recomiendan tasas más altas (al menos 20%) para impacto real, ya que el actual (5.3% del precio) es bajo comparado con Chile (15%) o Baréin (50%). Se necesita complementarlo con educación y acceso a agua potable.
¿Qué pasará en México a partir de 2026?
Si se aprueba sin cambios (probable con mayoría en Congreso), los precios subirán en enero 2026, con monitoreo de subsidios para mitigar inflación. Espera campañas gubernamentales para promover agua y hábitos saludables. La industria podría demandar o negociar, pero evidencia internacional sugiere que el consumo bajará gradualmente.
En el corto plazo, tienditas verán márgenes reducidos; a largo plazo, podría fomentar bebidas no azucaradas (sin impuesto, como agua embotellada). Si el consumo no cae, el gobierno podría ajustar tasas futuras.
Este tema es controvertido: el gobierno prioriza salud pública sobre economía inmediata, pero empresarios enfatizan el daño a pequeños negocios


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