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Censura energética: Trump prohíbe términos como “cambio climático” y “verde” para impulsar combustibles fósiles

En un movimiento que revive las controversias de su primer mandato, el Departamento de Energía de EE.UU. (DOE, por sus siglas en inglés) bajo la administración de Donald Trump ha expandido una “lista de palabras a evitar” en su Oficina de Eficiencia Energética y Energías Renovables (EERE), el principal inversor gubernamental en tecnologías para reducir emisiones de gases de efecto invernadero.
Según un correo interno filtrado el 27 de septiembre de 2025 y reportado por medios como Politico y The New York Times, el personal está ahora prohibido de usar términos como “cambio climático”, “verde”, “emisiones”, “descarbonización”, “transición energética”, “sostenibilidad”, “subsidios”, “créditos fiscales” y “huella de carbono” en memos, briefings y comunicaciones oficiales. Esta directiva, emitida por un alto funcionario designado por Trump, busca alinear el lenguaje con las “prioridades administrativas” del gobierno, que priorizan la producción de combustibles fósiles sobre la acción climática.
¿Es real esta prohibición?
Sí, es real y está confirmada por múltiples fuentes confiables. El correo, obtenido por Politico, instruye explícitamente: “Asegúrense de que cada miembro de su equipo sepa que esta es la lista actualizada de palabras a evitar, y continúen siendo conscientes en el uso del lenguaje”. Esta no es la primera vez: durante el primer mandato de Trump (2017-2021), una directiva similar en la Oficina de Clima Internacional del DOE prohibió frases como “cambio climático”, “reducción de emisiones” y “Acuerdo de París”, lo que generó críticas por censurar la ciencia. En 2025, la medida se amplía a la EERE, afectando directamente el trabajo en energías limpias. Críticos, como la Unión de Científicos Preocupados, la llaman una “purgación lingüística” que obstaculiza la investigación y la preparación para desastres climáticos.
Términos prohibidos
Razones citadas en la directiva
Impacto en el trabajo del DOE
Cambio climático
Provoca “reacciones viscerales” en el secretario de Energía Chris Wright y asesores de la Casa Blanca.
Limita reportes sobre impactos en salud y economía, como olas de calor o inundaciones.
Verde / Emisiones
Implica negatividad hacia combustibles fósiles; se prefiere “eficiencia en el uso de nutrientes”.
Bloquea discusiones sobre reducción de CO2, central en la misión de la EERE.
Descarbonización / Transición energética
Asociado a “estafas verdes” según Trump.
Afecta financiamiento para solar, eólica y baterías, priorizando carbón y gas.
Sostenibilidad / Huella de carbono
Se ve como “imposición ideológica”.
Dificulta evaluaciones de impacto ambiental en proyectos energéticos.

Esta lista no es exhaustiva y se suma a acciones previas, como la disolución del Grupo de Trabajo Climático del DOE en septiembre de 2025, que había cuestionado el consenso científico sobre el calentamiento global.¿Por qué Trump lo pide? Razones políticas y económicasTrump ha impulsado esta prohibición como parte de su agenda de “dominancia energética” (energy dominance), que busca maximizar la producción de petróleo, gas y carbón para “hacer a América grande de nuevo”. En su discurso ante la Asamblea General de la ONU el 23 de septiembre de 2025, Trump calificó el cambio climático como “la mayor estafa jamás perpetrada en el mundo” y la energía verde como un “engaño” que “destruirá economías”.

Argumentó que las políticas climáticas son un “trabajo de estafadores” diseñado para debilitar a Occidente económicamente, beneficiando a competidores como China (que, según él, emite más CO2 que todas las naciones desarrolladas juntas).
Sus motivos son multifacéticos:

  • Negación científica: Trump rechaza el consenso de que las emisiones humanas causan calentamiento global, llamándolo “hecho por gente estúpida”. Un informe del DOE de julio de 2025, encargado por el secretario Chris Wright (un escéptico climático), minimiza los daños del cambio climático como “menos graves de lo comúnmente creído”, citando beneficios como mayor productividad agrícola por CO2 elevado. Más de 85 científicos lo denunciaron como “sesgado y cherry-picked” para justificar desregulaciones.
  • Beneficios económicos para la industria fósil: Al prohibir estos términos, se facilita la reversión de regulaciones como la “endangerment finding” de 2009 (que permite regular gases de efecto invernadero bajo la Ley de Aire Limpio). La EPA, bajo Lee Zeldin, propuso su revocación en julio de 2025, argumentando que la agencia no tiene autoridad legal para regular emisiones climáticas. Esto podría eliminar límites a emisiones de plantas de energía y vehículos, ahorrando miles de millones a la industria del petróleo y carbón, donantes clave de Trump.
  • Estrategia política: Refuerza su base electoral en estados productores de fósiles (como Texas y Pensilvania), donde el 72% de votantes republicanos duda del cambio climático. Trump ve las políticas “verdes” como un complot globalista que cuesta empleos (aunque estudios muestran que las renovables crean más puestos que los fósiles). Además, cortó fondos a cumbres climáticas de la ONU y desmanteló programas de justicia ambiental, priorizando “emergencias energéticas” ficticias pese a que EE.UU. es el mayor productor de petróleo del mundo.

Consecuencias y reacciones

Esta prohibición erosiona la capacidad del DOE para abordar una crisis que ya causa miles de muertes anuales por eventos extremos (como las olas de calor de 2025). Científicos advierten que ignora evidencia robusta: el mundo se ha calentado 1.4°C desde la era preindustrial, con EE.UU. como el mayor emisor histórico. La Unión Europea y China han criticado a Trump por aislar a EE.UU., mientras que expertos como Gina McCarthy (exdirectora climática de Biden) lo llaman “embarazoso para la ciencia global”.
En resumen, esta medida es un intento deliberado de Trump por reescribir la narrativa climática, priorizando ganancias fósiles sobre la evidencia científica. Mientras el planeta se calienta, acciones como esta retrasan la transición a energías limpias, que ya son más baratas que el carbón en muchos casos. La revocación de la endangerment finding enfrenta desafíos legales, pero si prospera, podría ser “la mayor desregulación en la historia de EE.UU.”, según Zeldin.

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