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¿Deben hablar sobre sus creencias religiosas en el trabajo y política?

Hay que ser sincero- y es que, si lo puedes evitar es mucho mejor porque si está muy devaluado el tema, pero no quiere decir que no debas profesar tu fe, sino que estamos en una época donde si vemos a alguien que habla sobre religión, se percibe como santurrona. Nos referimos a la percepción solamente: osea una persona antigua, cerrada,que nunca puede ni quiere nada..Básicamente denota a una persona indispuesta.

Aclaramos, solo es la percepción- no que lo sean.

Pero obvio que si piden tu opinión o posicionamiento, debes ser sincero y directo, además de amable.

Los temas sobre religión tienen muchas aristas, porque en décadas anteriores no pasaba nada, pero ahora se ha vuelto tema tabú para varias personas y ni se diga dentro de la política y las empresas.

Las pláticas de religión dentro de los cafés ya no son tan comunes, porque son pocos los que quieren expresar su opinión con gente que no conoce o en alguna reunión importante. A nivel social la religión siempre ha tenido sus altibajos y casi siempre se vuelve tema de debate y discusión, por eso de que se evite el comentarlo.

En la época de Benito Juárez fue cuando se le dio un tope a la iglesia, al marcar un revés para que ya no tuviera injerencia dentro de los temas políticos y ni se diga en lo educativo.

En los discursos políticos es tema que pocos hacían, ya que casi todos mantenían cercanía con la masonería. Aunque muchos finalizarán sus mensajes con el “Dios nos bendiga o Dios bendiga Estados Unidos”. El hablar de religión tiene tu chiste y si lo haces en redes, radio o televisión, lo mejor es ir bien preparado, aunque la verdad casi nadie sale bien librado.

Son pocos los artistas y políticos los que hacen comentarios religiosos, así como una especie de censura social y personal, donde se prefiere el evitar este tipo de temas. A pesar de la apertura que existe para poder hablar de todo.

Y el problema no es el hablarlo sino la radicalización en los puntos de vista, porque si te aleja de algunos sectores sociales, pero también tendrás un nicho que siempre te apoyara con temas cercanos, tales como el aborto. Con la entrada de Trump se le dio un fuerte aliciente para este cambio, porque vemos que algunos personajes ya lo hacen de forma más abierta.

En una cuenta parodia de Twitter X; la jefa de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt sale en una foto con una cruz y pregunta  ¿Debo seguir llevando mi cruz durante las conferencias de prensa?  En respuesta le decían que estaba bien, pero también le comentaban que no trabajaba para una organización religiosa.

Suena curioso que esta cuenta no la hayan tumbado, pero también pudiera ser algo que le pueda servir al gobierno; así como una especie de censo, porque no es oficial pero es de ellos mismos. Y lo comentamos porque en estos niveles casi todo está registrado y apoyado por el gobierno, porque nada se hace sin su consentimiento y menos que Elon Musk es el dueño de X.

Volviendo al tema de la religión, es que por décadas los políticos se mantenían al margen, porque en campaña y por marketing, debian separar sus creencias personales para no perder apoyo y simpatía de los demás no creyentes..

Por estrategia de marketing y de mantener buenas relaciones públicas, los asesores siempre les resaltan que deben estar para todos y no comentar sobre su religión, pero también no se debe evitar si sale en la plática, porque también a la gente le gusta alguien sincero y que no brinque de religión o de punto de vista. Así que es mejor el decir que eres de una creencia religiosa, pero respetar a las demás. Antes decían que simpatizaban por cada una de las creencias cuando eran invitados a celebrar sus ceremonias y hasta usaban sus atuendos, pero ahora en época del video y redes sociales, es difícil de enmascarar y que no te vean.

Es evidente que también depende de la situación y momento social, porque existen muchos altibajos.

En materia política lo que funcionaba era dar consentimiento a todo mundo, pero ahora es respetado de cierta manera, de que alguien lleve sus creencias bien cimentadas. Obviamente sin radicalismos, porque lo que aplica es ser respetuoso, pero firme sin ser tiránico.

Realmente todo esto depende de las condiciones donde estés y cuestiones de poder, porque no es lo mismo que lo diga una persona común a un presidente.