Las víctimas de abuso sexual, por lo general, no delatan a su abusador. Es por eso que muchos casos de abuso no se dan a conocer hasta que pasan muchos años o que ya no existen pruebas. Otros, los más, permanecen en secrecía.
La psicología detrás del delito
La razón por la que la víctima que no habla no delata y no denuncia es porque muchas veces el perpetrador del delito es alguien cercano, muchas veces unidos en lazos emocionales, familiares, de pareja, amistad, o alguien a quien la víctima percibe con un estatus de poder, muy por arriba de ella o él: un profesor, jefe, personalidad célebre, etc.
También suele existir un trabajo de manipulación emocional, psicológica, económica, o de poder sobre la persona abusada. Ya sea de forma sutil, perversa o coercitiva, el victimario comienza a elaborar un plan de acción que puede llevar días, meses o años en concretar. Algunas veces, la conducta antisocial de abuso es tan repetitiva que el abusador ya la tiene perfeccionada y la implementa de forma mecánica, sin que sus víctimas estén al tanto.
La culpa y la vergüenza
Existen dos componentes cruciales en los casos de abuso sexual: la culpa y la vergüenza. Es muy frecuente que la víctima sienta una total o parcial culpa por haber sido abusada. Piensa que el permitir al abusador los avances, la cercanía, la confianza, la falta de firmeza, el lugar incorrecto, las señales incorrectas, la situación, la hacen partícipe activa o pasiva. En realidad, no tiene la seguridad, ni claridad de lo que pasó, a pesar de sentirse incómoda, cree que puede caer en la injusticia de delatar un delito que no ocurrió, que pudo evitar o que simplemente ella ocasionó.
Si el abusador es alguien con un lazo emocional con la víctima, es mucho más difícil que lo denuncie, ya que siente la carga de arruinarle su vida por ese motivo. Algunas otras víctimas son manipuladas para no hacerlo o son señaladas por su abusador y cómplices como las culpables o egoístas, por querer culparlos. Esto se da miy frecuentemente entre familiares, amigos o rangos de poder.
La vergüenza sigue y acompaña a ese sentimiento de culpa, ya que la persona abusada cree que pudo evitar la situación: si tan solo no hubiese confiado, si tan solo no hubiese aceptado estar en el lugar, a solas, haber permitido el avance, haber consumido ciertas sustancias.
NO ES TÚ CULPA, NO ES VERGONZOSO, TU ÚNICA RESPONSABILIDAD ES SANARTE
La responsabilidad del delito es del perpetrador, la única responsabilidad de la víctima es para con ella misma y su sanación. Sí se puede sanar la herida de abuso y sus secuelas. Acércate al terapeuta indicado y de preferencia desarrolla una red de apoyo que te dé soporte emocional.
Brenda H Sagarnaga
Terapeuta Epigenética
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