El gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivorax), una plaga que se creía erradicada en México desde 1991, ha resurgido en 2024, generando preocupación por sus impactos económicos y sanitarios. A continuación, se detalla el costo económico potencial, su origen en México y las razones por las que los casos se concentran en los estados del sur.
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Pérdidas económicas potenciales
El impacto económico del gusano barrenador es significativo debido a su efecto en la producción ganadera y las exportaciones. Las estimaciones varían según la magnitud del brote, pero los datos disponibles indican lo siguiente:
Pérdidas directas en la ganadería:
Las larvas del gusano barrenador causan miasis, alimentándose de tejido vivo, lo que lleva a pérdida de peso, reducción en la producción de leche y carne, infecciones secundarias y, en casos graves, la muerte del animal. Esto incrementa los costos de tratamiento y puede requerir el sacrificio de animales infectados.
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Según la UNAM, las pérdidas económicas anuales por infestaciones de gusano barrenador a nivel global alcanzan cientos de millones de dólares debido a la disminución de la productividad pecuaria y los costos de control.
En Chihuahua, uno de los estados más afectados por la suspensión de exportaciones a EE.UU., las pérdidas se estiman entre 25 y 30 millones de dólares por semana desde noviembre de 2024, cuando EE.UU. cerró temporalmente las importaciones de ganado mexicano.
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Impacto en las exportaciones:
México exportó en 2023 más de un millón de becerros en pie a EE.UU., con un valor de 3,000 millones de dólares. La suspensión de importaciones por parte de EE.UU., iniciada el 22 de noviembre de 2024, afecta especialmente a estados como Sonora, Chihuahua, Durango, Tamaulipas, Veracruz, Jalisco y Michoacán.
Si el brote no se controla, las autoridades mexicanas estiman que erradicar nuevamente la plaga podría costar hasta 830 millones de dólares. Si el problema se extendiera a EE.UU., las pérdidas anuales en la región podrían alcanzar los 1,000 millones de dólares.
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Costos de prevención y erradicación:
La técnica de liberación de moscas estériles, clave para el control del gusano, requiere una inversión significativa. La planta de COPEG en Panamá, la única en la región que produce moscas estériles, tiene una capacidad de 95 millones de moscas por semana, pero su operación y distribución son costosas.
En América del Sur, donde la plaga sigue presente, los costos asociados a medidas preventivas, vigilancia y pérdidas productivas se estiman en 3,600 millones de dólares al año, un escenario que México busca evitar.
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Impacto en pequeños productores:
Los ganaderos de pequeña y mediana escala, que dependen del mercado estadounidense, enfrentan mayores dificultades para absorber los costos de tratamientos y la imposibilidad de vender su ganado. Esto podría agravar la crisis económica en regiones ganaderas.
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Origen del gusano barrenador en México
El resurgimiento del gusano barrenador en México se detectó por primera vez en noviembre de 2024 en Catazajá, Chiapas, un municipio cercano a la frontera con Guatemala. Una semana después, se confirmó un segundo caso en Frontera Hidalgo, también en Chiapas. Desde entonces, los casos se han extendido a otros estados del sur y sureste, con 406 brotes activos reportados hasta abril de 2025.
Estados afectados:
Chiapas: El epicentro, con 181 casos en diversas especies (bovinos, ovinos, perros, caballos, cerdos, ovejas y cabras). También se reportaron tres casos humanos en Chiapas y Campeche.
Tabasco: 18 casos.
Campeche: 16 casos, con el primer caso detectado el 15 de diciembre de 2024 en Candelaria.
Quintana Roo: 3 casos, en el municipio de Othón P. Blanco.
Yucatán: Solo un caso, en Tzucacab, detectado el 5 de marzo de 2025.
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Causas del resurgimiento:
Comercio ilegal de ganado: La principal fuente de reintroducción es el contrabando de ganado desde Centroamérica, donde la plaga ha resurgido desde 2023. Países como Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras y Guatemala reportaron más de 40,000 casos en el último año, con Guatemala confirmando casos en octubre de 2024. El tránsito ilegal de animales sin controles sanitarios facilitó la entrada del parásito a México.
Cierre de la planta de moscas estériles: Críticos señalan que la decisión del gobierno mexicano de cerrar una planta de producción de moscas estériles, que ayudaba a controlar la plaga, contribuyó al resurgimiento.
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Cambio climático: Alteraciones en las condiciones ambientales han favorecido la proliferación de la mosca Cochliomyia hominivorax, que prospera en climas cálidos y húmedos.
¿Por qué en el sur y no en el norte?
La concentración de casos en los estados del sur de México, en lugar del norte, se debe a varios factores:
Proximidad a Centroamérica:
Chiapas, Tabasco, Campeche y Quintana Roo comparten fronteras o están cerca de Guatemala, donde la plaga está activa. El comercio ilegal de ganado desde Centroamérica introduce animales infectados a través de la frontera sur, que carece de controles sanitarios tan estrictos como los de la frontera norte con EE.UU.
La mosca Cochliomyia hominivorax puede desplazarse hasta 290 km por semana, lo que facilita su propagación desde Guatemala hacia el sureste mexicano.
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Condiciones climáticas:
El sur de México tiene un clima cálido y húmedo, ideal para la reproducción de la mosca del gusano barrenador. En contraste, el norte, con regiones más áridas y frías (como Chihuahua o Sonora), es menos propicio para la supervivencia de la mosca.
Densidad ganadera y prácticas locales:
El sureste mexicano tiene una alta densidad de ganadería extensiva, con muchos pequeños productores que no siempre implementan medidas de bioseguridad estrictas. Heridas en animales, como las causadas por castraciones o el ombligo de neonatos, son comunes y atraen a la mosca.
En el norte, la ganadería está más orientada a la exportación, con mayores controles sanitarios para cumplir con los requisitos de EE.UU., lo que reduce la probabilidad de brotes.
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El SENASICA ha establecido barreras sanitarias en Chiapas y Tabasco, con inspecciones en puntos como Catazajá, La Trinidad y Huixtla, para evitar que la plaga se propague hacia el norte. Estas medidas incluyen la liberación de moscas estériles y la inspección de todo el ganado que se mueve de sur a norte.
La vigilancia en el norte es más estricta debido a la importancia de las exportaciones a EE.UU., lo que ha mantenido la plaga contenida en el sur hasta ahora.
Falta de casos reportados en el norte:
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Aunque el impacto económico afecta a estados del norte como Chihuahua debido a la suspensión de exportaciones, los casos de infestación se han limitado al sur. Esto se debe a que la plaga no ha logrado establecerse en regiones más alejadas de la frontera con Guatemala, gracias a las medidas de contención


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