En marzo de 2025, la Secretaría de Educación Pública (SEP) de México implementó una prohibición total de la venta de comida chatarra en más de 255,000 escuelas de todos los niveles educativos (básica, media superior y superior) como parte de la estrategia “Vive Saludable, Vive Feliz”.
-Esta medida busca combatir la crisis de obesidad infantil, considerada una emergencia por UNICEF, ya que México tiene el mayor consumo de comida chatarra en América Latina, con el 40% de las calorías diarias de los niños provenientes de productos ultraprocesados.
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Escuelas involucradas: La prohibición aplica a todas las escuelas del Sistema Educativo Nacional, tanto públicas como privadas, abarcando más de 200,000 escuelas de nivel básico y otras de educación media superior y superior en todo el país.
-Un monitoreo realizado en 2023-2024 reveló que el 98% de 10,533 escuelas evaluadas vendían comida chatarra, lo que subraya la magnitud del problema.
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Razones de las demandas: Algunas escuelas privadas y empresas de la industria alimentaria, como Coca-Cola, intentaron frenar la prohibición mediante amparos legales, argumentando que las restricciones afectaban sus ingresos y derechos comerciales. Las cooperativas escolares, que dependen de las ventas de snacks (generando entre MX$50,000 y MX$200,000 anuales en algunas escuelas), también se opusieron, alegando impactos financieros.
-Además, se cuestionó la viabilidad de la implementación debido a la falta de infraestructura, como bebederos (solo el 4% de las escuelas cuentan con agua potable gratuita) y la dificultad para regular a vendedores ambulantes fuera de los planteles.
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Por qué ganó la SEP: La SEP, liderada por Mario Delgado, logró un acuerdo con grandes empresas alimentarias para no buscar amparos legales contra la prohibición, lo que debilitó la resistencia de la industria. Además, la legislación se fortaleció con la actualización de la Ley General de Educación y las directrices publicadas el 30 de septiembre de 2024 en el Diario Oficial de la Federación, que prohíben productos con sellos de advertencia (alto en azúcar, sal, grasas o calorías).
-Estas normas, respaldadas por el presidente Claudia Sheinbaum, establecen multas de entre $545 y $5,450 USD (que pueden duplicarse por reincidencia) para las escuelas que no cumplan. La SEP también implementó medidas complementarias, como campañas educativas, guías para cooperativas escolares y evaluaciones de salud a estudiantes, lo que reforzó la legitimidad de la iniciativa.
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Desafíos pendientes: A pesar de la victoria legal, la implementación enfrenta retos logísticos, culturales y de infraestructura. La venta de comida chatarra persiste fuera de las escuelas por vendedores ambulantes, y muchas escuelas carecen de recursos para ofrecer alternativas saludables como tacos de frijol o agua de jamaica. La SEP planea abordar estos problemas con capacitación, campañas de concientización y promoción de alimentos regionales y naturales.
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Impacto esperado: Esta medida, que promueve opciones nutritivas y agua potable, busca transformar los hábitos alimenticios de los estudiantes y reducir la obesidad, que afecta al 36.5% de los escolares mexicanos. México se posiciona como referente en la lucha global contra la obesidad infantil, aunque la vigilancia y el cumplimiento serán clave para el éxito a largo plazo.


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