La edición de agosto de 2025 de Vogue EE.UU. desató una tormenta de críticas al incluir un anuncio de la marca Guess protagonizado por una modelo generada completamente por inteligencia artificial (IA), creada por la agencia Seraphinne Vallora.
-La modelo, una mujer rubia de rasgos “perfectos”, apareció en un vestido de rayas y un mono floral, pero una pequeña nota en el anuncio reveló su origen digital, lo que encendió un debate global. Aunque Vogue aclaró que no fue una decisión editorial, sino publicitaria, el hecho marcó un hito: la primera vez que una figura generada por IA apareció en la edición impresa de la revista.
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El revuelo trasciende la moda, tocando cuestiones éticas, laborales y sociales. Críticos como Felicity Hayward, modelo de tallas grandes, calificaron la decisión como “perezosa y barata”, argumentando que amenaza los empleos de modelos reales y retrocede en los avances hacia la diversidad en la industria. Vanessa Longley, de la organización Beat, advirtió que estas imágenes hiperrealistas podrían exacerbar problemas de salud mental, como trastornos alimenticios, al promover estándares de belleza inalcanzables. Además, la falta de transparencia —la advertencia de que la modelo era IA era apenas visible— generó acusaciones de publicidad engañosa.
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Por otro lado, las creadoras de Seraphinne Vallora, Valentina González y Andreea Petrescu, defienden su trabajo, asegurando que la IA es una herramienta complementaria que no reemplaza a modelos reales, y que su proceso, que puede tomar un mes y costar hasta seis cifras, involucra a humanos para ajustar detalles.
-Sin embargo, admitieron que sus modelos de IA más diversos no generan tanta tracción en redes sociales, lo que perpetúa cánones de belleza tradicionales. Marcas como Dior y Burberry ya han experimentado con dobles digitales, y la venta de Lalaland.ai a Browzwear señala un crecimiento en esta tecnología, pero sin regulaciones claras, expertos como Sara Ziff, de Model Alliance, temen que la IA se use para explotar a trabajadores sin protecciones laborales adecuadas.
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En redes sociales, el descontento es evidente. Usuarios en X han llamado a boicotear Vogue y Guess, con comentarios como “la IA no tiene cabida en el arte” o “ni siquiera las modelos pueden competir”. La controversia refleja un dilema más amplio: ¿es la IA una herramienta innovadora para la moda o un paso hacia la deshumanización y la pérdida de autenticidad? Mientras la industria debate, la falta de diversidad en los modelos de IA y el riesgo de desplazar a profesionales humanos siguen siendo preocupaciones centrales.


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