El día amaneció con un grito de guerra comercial: tras los aranceles del 25% impuestos por Donald Trump a los autos, acero y aluminio mexicanos, el gobierno de Claudia Sheinbaum respondió con una jugada inesperada. Desde esta mañana, un arancel del 50% a las hamburguesas, papas fritas y todo lo que huela a “fast food” gringo entró en vigor, mientras camiones cargados de tequila y mezcal fueron detenidos en la frontera “hasta nuevo aviso”. “Si nos pegan, pegamos”, dijo un vocero oficial entre risas nerviosas.
En las calles, el caos estalló. En Tijuana, comerciantes quemaron llantas y gritaron “¡Sin tacos no hay T-MEC!”, mientras en Texas, bares desesperados subieron el precio de las margaritas un 300%. Automotrices en Detroit entraron en pánico al ver sus líneas de producción tambalearse sin piezas mexicanas, y en la Bolsa de Nueva York, las acciones de Ford y GM se desplomaron un 15% en minutos. Meanwhile, en redes sociales, #TequilaGate se volvió tendencia mundial, con memes de Trump ahogado en salsa picante.
Sheinbaum, en conferencia desde Palacio Nacional, lanzó una advertencia: “Si suben más aranceles, mandaremos mariachis a tocar ‘Cielito Lindo’ 24/7 frente a la Casa Blanca”. En respuesta, Trump tuiteó: “¡México pagará por el muro, los aranceles y mi combo de Big Mac perdido! MALA GENTE”. Analistas advierten que esto es solo el principio: hay rumores de que México podría bloquear exportaciones de aguacate y EE.UU. amenazaría con un embargo a la Coca-Cola.
Mientras tanto, en los mercados mexicanos, el precio del acero se disparó, los autos usados alcanzaron precios de lujo y un señor en el Zócalo gritó: “¡Que cierren la frontera, pero que dejen pasar mi Amazon!”. Nadie sabe cómo acabará esto, pero una cosa es segura: el guacamole y las chelas nunca habían sido tan caras ni tan políticas.
Claro que esto paso en otro Multiverso!!!
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