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Zedillo defiende el Fobaproa y acusa a Sheinbaum de proteger a AMLO: Un debate que polariza México

 La confrontación entre el expresidente Ernesto Zedillo (1994-2000) y la presidenta Claudia Sheinbaum ha escalado, con el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) como eje de un intenso debate político que combina acusaciones de corrupción, defensa de legados y señalamientos de distracción mediática. Este enfrentamiento, que comenzó con críticas de Zedillo a la reforma judicial de Morena, ha reavivado heridas históricas sobre la crisis de 1994 y puesto en tela de juicio la transparencia de ambos gobiernos. 

El origen del conflicto

El 14 de septiembre de 2024, Zedillo publicó un artículo en Letras Libres y Nexos, donde afirmó que la reforma judicial impulsada por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y continuada por Sheinbaum, que establece la elección popular de jueces, “destruye la democracia” al someter el Poder Judicial al Ejecutivo. En respuesta, Sheinbaum, en sus conferencias matutinas, cuestionó la autoridad moral de Zedillo, acusándolo de haber encabezado un sexenio marcado por el Fobaproa, la crisis económica de 1994, la privatización de los ferrocarriles y la represión, incluyendo el caso Acteal. Sheinbaum también señaló su pensión vitalicia de 143,000 pesos mensuales del Banco de México (Banxico) como un privilegio injustificado.

Zedillo replicó el 2 de mayo de 2025 con una carta pública, defendiendo el Fobaproa y acusando a Sheinbaum de usar “calumnias e insultos” para desviar la atención de los “daños” causados por los proyectos de AMLO, como el Tren Maya, la refinería Dos Bocas y la cancelación del aeropuerto de Texcoco.

Zedillo defiende el Fobaproa: “Un rescate necesario”

Zedillo argumenta que el Fobaproa, creado en 1990 por Carlos Salinas y activado masivamente durante su gobierno, fue una medida crítica para evitar el colapso del sistema bancario tras la crisis de 1994. Según él:

  • Auditoría internacional: El Fobaproa fue auditado por un auditor independiente nombrado por la Cámara de Diputados, no por el Ejecutivo, en un contexto donde el PRI ya no tenía mayoría en el Congreso (1997-2000). Zedillo asegura que los resultados fueron transparentes, desmintiendo acusaciones de opacidad.
  • Costo y necesidad: La deuda del Fobaproa, que ascendió a 552,300 millones de pesos en 1995 (equivalente a 14.5% del PIB de 1998 o 158,000 millones de dólares actuales), salvó el sistema de pagos y protegió a los ahorradores. Zedillo sostiene que sin esta intervención, México habría enfrentado una quiebra generalizada.
  • Contexto político: Zedillo destaca que el Congreso, con oposición de PAN y PRD, aprobó la conversión de las deudas privadas en deuda pública, lo que distribuyó la responsabilidad más allá de su administración.

Zedillo también desafió a Sheinbaum a auditar los megaproyectos de AMLO con la misma vehemencia con que critica el Fobaproa, sugiriendo que la presidenta evita escrutar los costos de Dos Bocas (estimados en 15,000 millones de dólares) o el Tren Maya (20,000 millones de dólares).

Sheinbaum contraataca: “Fobaproa, un desfalco a la nación”

Sheinbaum, respaldada por Morena y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), ha intensificado sus críticas al Fobaproa, presentándolo como un símbolo de la corrupción neoliberal. Los argumentos clave de su postura incluyen:

  • Impacto social: Sheinbaum afirmó que el Fobaproa “causó suicidios” al transferir deudas privadas de bancos y empresarios a los mexicanos, mientras millones perdieron casas y negocios. En 2025, los pasivos del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB, sucesor del Fobaproa) superan el billón de pesos, un peso que aún carga el erario.
  • Falta de transparencia: Pablo Gómez, titular de la UIF, acusó a Zedillo de ocultar 73,775 millones de pesos en operaciones irregulares, citando un disco encriptado entregado como parte de la auditoría, imposible de abrir debido a cinco llaves de seguridad. Gómez calificó el Fobaproa como “una tragedia evitable” que benefició a elites.
  • Decisiones discrecionales: Según un informe de la Auditoría Superior de la Federación de 1998, el rescate fue selectivo, beneficiando a empresarios y políticos cercanos al gobierno de Zedillo, como Claudio X. Laporte, mientras pequeños deudores quedaron desprotegidos.
  • Ataques personales: Sheinbaum cuestionó la credibilidad de Zedillo, señalando que trabajó para una empresa beneficiada por la privatización de los ferrocarriles y que su esposa, Nilda Patricia Velasco, enfrenta acusaciones de vínculos con el narcotráfico, aunque estas no han sido probadas.

Morena, además, planea una comisión especial en el Senado para investigar a Zedillo por supuestas “cuentas secretas” y auditorías irregulares, aunque la senadora Guadalupe Chavira negó que se trate de una “cacería de brujas”.

 

Reacciones y polarización

El debate ha generado reacciones mixtas en medios, redes sociales y analistas:

  • Apoyo a Zedillo: Algunos, como el periodista Ciro Gómez Leyva, respaldan la postura de Zedillo, argumentando que el Fobaproa fue un mal necesario y que Sheinbaum evade el debate sobre la reforma judicial. En X, usuarios destacan que el crecimiento del PIB en el sexenio de Zedillo (3.4% anual) supera el de AMLO (menos de 1%).
  • Respaldo a Sheinbaum: Seguidores de Morena, como la diputada Magdalena Núñez, ven el Fobaproa como una “traición al pueblo” y aplauden la decisión de Sheinbaum de ventilar el tema. En X, publicaciones de medios afines, como Polemon, celebran que Sheinbaum “puso en su lugar” a Zedillo.
  • Críticas a ambos: Analistas como Enrique Krauze y columnistas de El Financiero consideran que el debate es estéril, ya que ni Zedillo aborda las fallas de su sexenio ni Sheinbaum responde a fondo sobre la reforma judicial. Otros, como Carlos Loret de Mola, señalan que el endeudamiento de AMLO (160,000 millones de dólares en dos años) supera el costo ajustado del Fobaproa (142,000 millones), lo que cuestiona la narrativa de Morena.

Análisis crítico: Más allá de la retórica

  • El Fobaproa en perspectiva: Aunque el rescate evitó un colapso financiero, su ejecución fue opaca y benefició desproporcionadamente a grandes empresarios, dejando una deuda que México sigue pagando. Sin embargo, culpar únicamente a Zedillo ignora que el Congreso, con votos de PAN y PRD, aprobó la deuda pública, y que la banca privatizada por Salinas en 1991-1992 ya estaba en crisis.
  • Estrategia política: Sheinbaum usa el Fobaproa para deslegitimar a Zedillo y reforzar la narrativa de la 4T contra el neoliberalismo, pero evita responder a las críticas sobre la reforma judicial o auditar los proyectos de AMLO. Zedillo, por su parte, exagera al declarar que “la democracia ha muerto”, ya que la elección de jueces, aunque polémica, no equivale automáticamente a un régimen autoritario.
  • Doble rasero: Mientras Sheinbaum critica la pensión de Zedillo, no menciona los beneficios de AMLO en su “retiro simulado”, como señaló Zedillo. Asimismo, Morena omite que figuras como Ignacio Mier y Arturo Zaldívar, hoy morenistas, estuvieron vinculadas al Fobaproa.

Mirada optimista: Un debate que puede enriquecer

A pesar de la polarización, este intercambio podría ser positivo si se enfoca en hechos y no en ataques personales. Como destacó Excélsior, un debate basado en argumentos fortalece la rendición de cuentas y permite a los ciudadanos evaluar las políticas públicas del pasado y presente. La exigencia de Zedillo de auditar los megaproyectos de AMLO y la de Sheinbaum de transparentar el Fobaproa podrían, en un escenario ideal, derivar en mayor claridad sobre el uso de recursos públicos.

Conclusión

El choque entre Zedillo y Sheinbaum refleja una lucha por la narrativa histórica y política en México. Zedillo defiende el Fobaproa como una decisión técnica, acusando a Sheinbaum de proteger a AMLO y distraer con un tema de hace 30 años. Sheinbaum, en cambio, usa el Fobaproa para desacreditar a Zedillo y consolidar el discurso de la 4T, aunque sin abordar a fondo las críticas a la reforma judicial. Mientras el debate polariza, la ciudadanía merece respuestas claras: ¿fue el Fobaproa un “desfalco” o un “rescate necesario”? ¿Por qué no se auditan con igual rigor los proyectos de AMLO? Este enfrentamiento, si se canaliza constructivamente, podría ser una oportunidad para transparentar el pasado y el presente de México.

 

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