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AT&T planea salir de México: Una década de retos frente al dominio de Telcel

AT&T, el gigante estadounidense de las telecomunicaciones, está considerando vender su filial mexicana por más de 2,000 millones de dólares, según un reporte de Bloomberg, marcando el posible fin de una ambiciosa apuesta iniciada en 2014 para competir en el mercado mexicano dominado por Telcel, de América Móvil, propiedad de Carlos Slim. La decisión, aún en etapa preliminar, refleja los desafíos de operar en un sector altamente concentrado y las dificultades para desafiar el liderazgo de Telcel, que controla cerca del 60% del mercado móvil.

-La noticia ha generado incertidumbre sobre el futuro de los 23.8 millones de clientes de AT&T en México y el impacto en la competencia del sector.

Contexto de la salida

AT&T ingresó al mercado mexicano tras la reforma de telecomunicaciones del gobierno de Enrique Peña Nieto, que buscaba fomentar la competencia frente al dominio de América Móvil. En 2014, adquirió Grupo Iusacell por 2,500 millones de dólares, y en 2015 compró las operaciones de Nextel México por 1,900 millones. Con una inversión total superior a los 10,000 millones de dólares, la empresa apostó por captar una porción significativa del mercado móvil. Sin embargo, a pesar de alcanzar 23.8 millones de suscriptores y una cuota de mercado del 16% al cierre de 2024, AT&T no logró erosionar la hegemonía de Telcel, que mantiene 83 millones de clientes y un 58.5% del mercado, según el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).

La empresa enfrentó obstáculos como altos costos de espectro radioeléctrico, barreras regulatorias y conflictos públicos con América Móvil. En 2022, esta última acusó a AT&T de bloquear su acceso a una licencia de televisión, mientras que en 2023, AT&T vendió su participación en Sky México a Grupo Televisa, señal de un repliegue estratégico. Además, la eliminación del IFT en diciembre de 2024, reemplazado por una nueva Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, generó incertidumbre regulatoria, exacerbada por preocupaciones de Estados Unidos sobre el cumplimiento de México con el T-MEC.

¿Qué pasó en el mercado? El mercado mexicano de telecomunicaciones es uno de los más concentrados de América Latina, con América Móvil controlando cerca del 70% del sector móvil.

-A pesar de las reformas de 2013-2014, que buscaban limitar su posición dominante, Telcel mantuvo su ventaja gracias a una robusta infraestructura, precios competitivos y una amplia base de clientes. AT&T, a pesar de sus esfuerzos, reportó una caída del 4.4% en ingresos en el segundo trimestre de 2025, aunque incrementó sus utilidades de 6 a 46 millones de dólares y sumó 58,000 suscriptores de postpago, según El Imparcial. Sin embargo, su incapacidad para superar a Telcel y los altos costos operativos han llevado a la empresa a reconsiderar su presencia en México.

No es un caso aislado. Telefónica, que opera Movistar, también planea vender su filial mexicana a Beyond ONE, dueña de Virgin Mobile México, como parte de una retirada estratégica de América Latina para enfocarse en Europa. Este éxodo de operadores extranjeros subraya la dificultad de competir en un mercado donde Telcel y, en menor medida, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) con Altán Redes, dominan el panorama.

Reacciones y postura oficial

AT&T México no ha confirmado ni desmentido las negociaciones, limitándose a declarar al Sol de México que “no comentamos sobre rumores”. Sin embargo, posts en X reflejan el impacto de la noticia, con usuarios como @SocCivilMx señalando que la salida de AT&T evidencia el regreso de monopolios cercanos al poder tras la eliminación del IFT. Por su parte, @elpaismexico destacó que la operación busca más de 2,000 millones de dólares, pero no garantiza un comprador debido a la alta concentración del mercado.

-La presidenta Claudia Sheinbaum no se ha pronunciado directamente, pero la salida de AT&T se abordó en una reciente llamada con el presidente Donald Trump, donde se discutieron barreras no arancelarias y aranceles del 30% propuestos por EE.UU. Algunos analistas sugieren que la presión de AT&T podría ser una táctica para negociar menores tarifas de espectro con el gobierno mexicano.Implicaciones para MéxicoLa posible salida de AT&T plantea varias consecuencias:Usuarios: Los 23.8 millones de clientes de AT&T, junto con los 26 millones de Movistar que dependen de su red, podrían enfrentar incertidumbre en la calidad del servicio, precios y continuidad si no se encuentra un comprador sólido. Empresas como Virgin Mobile o Bait (de Walmart) podrían absorber parte del mercado, pero su infraestructura limitada podría complicar la transición.

Competencia: La retirada de AT&T y Movistar reforzaría el dominio de Telcel, reduciendo opciones para los consumidores y frenando la competencia que las reformas de 2013 buscaban fomentar.
Economía: La venta podría afectar empleos y contratos locales, mientras que la salida de un actor clave como AT&T podría disuadir futuras inversiones extranjeras en el sector.

Perspectivas La decisión de AT&T refleja un repliegue estratégico hacia mercados más rentables, como EE.UU., donde está invirtiendo en fibra óptica y servicios convergentes, con ahorros fiscales proyectados de 6,500 a 8,000 millones de dólares entre 2025 y 2027. En México, el futuro del sector dependerá de si el gobierno de Sheinbaum logra incentivar la competencia, reducir costos regulatorios y atraer nuevos jugadores. Sin embargo, la percepción de un mercado controlado por América Móvil y las recientes reformas que eliminaron el IFT sugieren que el panorama seguirá siendo desafiante.Por ahora, la salida de AT&T no está confirmada, pero las señales apuntan a un adiós tras una década de lucha contra el gigante de Carlos Slim. El mercado mexicano, lejos de diversificarse, podría consolidarse aún más en manos de Telcel, dejando a los consumidores con menos opciones y a México ante el reto de revitalizar un sector clave para su economía digital.

 

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