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Oasis Regresa Triunfal a México: Una Noche Épica en el Estadio GNP y Marca el Reencuentro de los Gallagher en CDMX

– Después de 16 años de ausencia, la legendaria banda británica Oasis hizo su tan esperado regreso a México el viernes 12 de septiembre, ofreciendo un concierto inolvidable en el Estadio GNP Seguros (antes Foro Sol) de la Ciudad de México.

 

El evento, parte de la gira mundial de reencuentro “Oasis Live ’25”, atrajo a más de 65,000 fans eufóricos, marcando un hito en la escena musical local y generando una derrama económica estimada en hasta mil millones de pesos para la capital, según la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco CDMX). Los hermanos Liam y Noel Gallagher, quienes se separaron en 2009 tras una pelea legendaria en París, demostraron que el tiempo no ha mermado su química ni su potencia en el escenario, entregando una actuación de más de dos horas y media que revivió los himnos del britpop de los 90.

 

El concierto inició con un espectacular show de drones que iluminó el cielo sobre el Bosque de Chapultepec alrededor de las 8:00 p.m., formando el icónico logo de Oasis y generando un rugido colectivo de la multitud. Las puertas del estadio abrieron a las 5:00 p.m., permitiendo una entrada ordenada gracias a la logística coordinada por OCESA y las autoridades de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la CDMX.

 

La banda telonera, los estadounidenses Cage the Elephant, caldeó motores con un set enérgico de rock alternativo, incluyendo hits como “Ain’t No Rest for the Wicked” y “Come a Little Closer”, preparando el terreno para la llegada de los Gallagher.A las 9:00 p.m. en punto, Oasis irrumpió en el escenario con “Fuckin’ in the Bushes”, el opener explosivo de su álbum Definitely Maybe, seguido inmediatamente por “Hello” y “Acquiesce”.

 

El setlist, que duró aproximadamente 2 horas y 30 minutos –más largo que en otras paradas del tour–, fue un repaso magistral por su discografía, priorizando clásicos que definieron generaciones. Entre los momentos culminantes destacaron “Rock ‘n’ Roll Star”, “Live Forever”, “Supersonic” y el emotivo dueto entre Liam y Noel en “Acquiesce”, donde los hermanos compartieron miradas y sonrisas que simbolizaron su reconciliación.

 

No faltaron los himnos masivos: “Wonderwall” provocó un karaoke colectivo que se extendió más allá del estadio, mientras que “Don’t Look Back in Anger” y el cierre con “Champagne Supernova” y una versión extendida de “I Am the Walrus” (de The Beatles, como guiño a sus influencias) dejaron al público en éxtasis.

 

El setlist completo incluyó alrededor de 22 canciones, con un equilibrio entre tracks de Definitely Maybe (1994) y (What’s the Story) Morning Glory? (1995), y sorpresas como “The Masterplan” para los fans hardcore.La producción fue impecable: un escenario masivo con pantallas LED gigantes que proyectaban visuales psicodélicos, luces estroboscópicas y pirotecnia que sincronizaban con los riffs de Noel. Liam, con su voz rasposa intacta a sus 52 años, comandó el frente con carisma manchesteriano, interactuando en un inglés mezclado con frases en español como “¡México, los queremos!” durante “Cigarettes & Alcohol”.

 

Noel, por su parte, brilló en las guitarras y coros, mientras la banda completa –incluyendo al bajista Paul “Bonehead” Arthurs y el baterista Alan White en espíritu– sonó más cohesionada que nunca. Fans en redes sociales describieron el ambiente como “eléctrico y emocional”, con videos virales de la multitud saltando durante “Morning Glory” y lágrimas durante “Slide Away”.

 

“Fue como viajar en el tiempo, pero mejor”, tuiteó un asistente, reflejando el sentimiento general.El concierto no solo fue un éxito artístico, sino también económico: hoteleras, restaurantes y el transporte reportaron un boom, similar al de shows previos como los de Shakira en marzo de 2025, que generaron más de 3,200 millones de pesos.

 

Para acceder, se permitieron objetos básicos como celulares, cámaras no profesionales, gel antibacterial (máx. 100 ml) y bloqueador solar, pero se prohibieron botellas, armas, drones personales y bolsas grandes por seguridad.

 

El Metro CDMX extendió su servicio hasta la medianoche en líneas clave como la 9 (Pantitlán-Velódromo), facilitando la salida masiva.Este primer show fue solo el aperitivo; Oasis regresa esta noche, 13 de septiembre, para una segunda fecha sold-out, prometiendo variaciones en el setlist para mantener la frescura. La gira continúa hacia Sudamérica, pero México ya se ha ganado un lugar en la historia del reencuentro Gallagher.

 

Si no pudiste asistir, streams y reseñas en vivo inundan las redes, pero nada supera la vibra de “Don’t Look Back in Anger” resonando en la CDMX. ¡Supersonic!

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