Política

Texas elimina matrícula preferencial para estudiantes indocumentados, afectando a más de 70,000 jóvenes

El 5 de junio de 2025, un juez federal de la Corte de Distrito del Norte de Texas invalidó la ley conocida como Texas Dream Act, aprobada en 2001 bajo el gobierno del republicano Rick Perry, que permitía a estudiantes indocumentados pagar matrículas universitarias al mismo costo que los residentes legales del estado (in-state tuition). La decisión, respaldada por el Departamento de Justicia del presidente Donald Trump y el fiscal general de Texas, Ken Paxton, declara la ley “inconstitucional e inválida” por supuestamente discriminar a ciudadanos estadounidenses en favor de extranjeros.


La medida impacta a aproximadamente 73,000 estudiantes indocumentados en educación superior en Texas, casi una quinta parte de los 408,000 a nivel nacional, según el Higher Ed Immigration Portal. Estos jóvenes, muchos de los cuales han crecido en Texas y se graduaron de preparatorias locales, ahora enfrentarán tarifas de matrícula out-of-state, significativamente más altas. Por ejemplo, en la Universidad de Texas en Austin, la matrícula para residentes es de unos $11,000 al año, mientras que para no residentes asciende a cerca de $41,000.


El congresista demócrata Joaquín Castro, representante de San Antonio, calificó el fallo como un golpe que “lastimará a los texanos” y destacó su origen bajo un gobierno republicano. Por su parte, el senador estatal Brandon Creighton celebró la decisión, argumentando que pone fin a una práctica que consideraba injusta. El gobernador Greg Abbott respaldó la sentencia, afirmando que es permanente.


Organizaciones como United We Dream advirtieron que la revocación podría costar a Texas $460 millones en salarios debido al debilitamiento de la fuerza laboral, ya que muchos estudiantes podrían abandonar sus estudios por falta de recursos. “Es un ataque contra quienes llaman a Texas su hogar”, declararon, llamando a la acción para revertir la medida.


Esta decisión se alinea con políticas migratorias más estrictas impulsadas por la administración Trump, como la ley SB4, que permite a autoridades locales detener y deportar a migrantes indocumentados, reflejando un endurecimiento del clima hacia la comunidad inmigrante en Texas. La ironía resuena con el reciente gesto del canciller alemán Friedrich Merz, quien obsequió a Trump el certificado de nacimiento de su abuelo, Frederick Trump, un inmigrante alemán, destacando las raíces migratorias del presidente en un contexto de políticas antiinmigración.

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