El 7 de junio de 2026, Coahuila celebró elecciones para renovar su Congreso local (25 diputaciones: 16 de mayoría relativa y 9 plurinominales). Los resultados preliminares del PREP fueron contundentes: la coalición PRI-UDC obtuvo alrededor del 55% de los votos y ganó los 16 distritos de mayoría relativa (“carro completo”). Morena-PT se quedó en segundo lugar con cerca del 26%.
Coahuila sigue siendo el último gran bastión del PRI, que ha gobernado el estado de forma ininterrumpida desde 1929. Esta victoria refuerza el control del partido en el gobierno estatal (Manolo Jiménez) y en la mayoría de los ayuntamientos.
¿Por qué ganó el PRI?
Aciertos clave
El PRI demostró una vez más su arraigo territorial y capacidad de operación política en el norte del país:
- Gestión estatal percibida positivamente. El gobierno de Manolo Jiménez y la continuidad priista se vendieron como sinónimo de seguridad, estabilidad y desarrollo. Coahuila destaca por tener uno de los entornos más seguros y con mejor calidad de vida en comparación con varios estados gobernados por Morena. El mensaje de “no queremos convertirnos en otro estado con problemas de violencia” caló profundo.
- Alianza efectiva con UDC. La coalición PRI-Unidad Democrática de Coahuila amplió su base y evitó la dispersión del voto opositor al PRI. Funcionó mejor que en otras regiones.
- Estructura territorial y maquinaria electoral. El PRI mantiene una organización fuerte en municipios, colonias y secciones. Movilizó a su militancia y operadores locales de forma eficiente.
- Campaña enfocada en resultados locales. Enfatizaron obras, empleo, seguridad y el rechazo a lo que llamaron “narcopolíticos” o intervencionismo federal. Alejandro Moreno (líder nacional del PRI) lo resumió: “las familias coahuilenses tienen claro que el PRI sabe cumplir, sabe ganar y sabe gobernar.”
- Voto útil y rechazo a la polarización nacional. Muchos electores prefirieron la estabilidad local por encima de la narrativa nacional de la 4T.
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Errores y limitaciones de Morena: ¿por qué no pudo ganar?
Morena, pese a su dominio nacional y los programas sociales federales, no logró penetrar el bastión coahuilense. Sus principales fallas:
- Falta de arraigo local y candidatos débiles. Morena sigue siendo vista como un partido “foráneo” o impuesto desde el centro en Coahuila. Varios candidatos locales no generaron empatía ni credibilidad suficiente.
- Estrategia nacional vs. realidad local. La campaña de Morena se centró demasiado en defender la 4T y criticar al PRI histórico, pero los electores priorizaron temas locales como seguridad y economía. Los programas sociales federales no fueron suficientes para contrarrestar la percepción de buen gobierno priista (incluso beneficiarios votaron por el PRI en algunos análisis).
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- División y coalición poco atractiva. La alianza con el PT no sumó lo esperado. Otros partidos (PAN, MC) quedaron muy rezagados, pero el voto anti-PRI se fragmentó o se quedó en casa.
- Percepción de intervención federal y polarización. Intentos de penetración fuerte generaron rechazo. Frases como “barrimos a los narcopolíticos de Morena” (usadas por el PRI) reflejaron una narrativa que posicionó a Morena como amenaza a la estabilidad regional.
- Problemas de narrativa y humildad. Rubén Moreira señaló que a Morena “les falta un poquito de humildad” y que en las últimas elecciones en Coahuila no les ha ido como esperan. La sobreconfianza nacional no compensa las deficiencias locales.
Morena denunció irregularidades y posible compra/coacción de voto, pero los márgenes (diferencias de dos dígitos en la mayoría de distritos) hacen difícil revertir el resultado.
Esta elección es un termómetro importante de cara a las intermedias de 2027.
Muestra que, aunque Morena domina gran parte del país, en estados con fuerte identidad priista y buena percepción de gestión local, el tricolor aún puede resistir e incluso arrasar. Coahuila funciona como “laboratorio” de lo que puede pasar donde la oposición tradicional (o el PRI renovado) mantiene estructura y entrega resultados tangibles.
El PRI acertó al enfocarse en lo local, la unidad y la estabilidad. Morena falló al no construir suficiente tejido territorial ni adaptar su oferta a las prioridades coahuilenses. Mientras el PRI celebre el “carro completo”, Morena deberá hacer una profunda autocrítica si quiere avanzar en el norte del país. Coahuila, por ahora, sigue siendo priista.


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