Durante una conferencia mañanera a inicios de junio de 2026, la mandataria explicó:
- Es un grupo que utiliza actividades de este tipo incluso para dañar a la población civil con un objetivo muy concreto de derribar a los gobiernos o contra un gobierno. Así está en el Código Penal.
- Entonces nosotros no podemos aceptar que se les llame terroristas a estos grupos porque su objetivo es otro.”
- Sheinbaum enfatizó que esto no significa que no sean grupos delictivos graves. Al contrario, insistió en que hay que seguir trabajando para “pacificar a México y detener a los generadores de violencia”.
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Razones principales de su rechazo
Definición legal: Según el Código Penal Federal de México, el terrorismo implica un propósito político o de desestabilización del Estado (dañar población civil para presionar o derribar gobiernos). Los cárteles, en cambio, actúan principalmente por fines económicos (narcotráfico, extorsión, etc.).
Defensa de la soberanía: Aceptar esa clasificación podría dar argumentos a Estados Unidos para justificar una mayor intervención o acciones unilaterales en territorio mexicano. Tras la designación estadounidense, México reformó el artículo 40 de la Constitución para reforzar la prohibición al injerencismo extranjero.
Cooperación sin subordinación: Sheinbaum ha reiterado que México está dispuesto a colaborar con EE.UU. en seguridad, pero siempre respetando la soberanía y bajo los términos mexicanos.
La polémica
Esta posición se ha mantenido desde que Trump, en su segundo mandato, impulsó la designación de varios cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras. La presidenta ha señalado que este tipo de retórica histórica ha sido usada por EE.UU. como pretexto de presión o intervención.
Sheinbaum ha marcado una línea clara: México combate con firmeza al crimen organizado (con resultados visibles en la reducción de homicidios), pero no aceptará figuras jurídicas que puedan abrir la puerta a injerencias externas.
Reacciones y críticas
A favor: Sectores cercanos a la 4T y soberanistas celebran la postura como defensa de la dignidad nacional y rechazo al intervencionismo.
En contra: Opositores y analistas argumentan que el crimen organizado en México ya genera terror en la población y que rechazar el término limita las herramientas legales y de cooperación internacional.


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